Envuelta como un ovillo aflora la margarita,
Esperando a que se abra, una pareja vigila.
Solidaria y generosa abre sus nevados brazos,
Para ayudar al que busca el sí más anhelado.
Uno a uno los arrancan sin ninguna compasión,
Esperando un resultado que no sea negación.
Cuando ya no les servía, solamente le han dejado,
El botoncito amarillo que en su pecho había guardado.
Tú, piadosa y compasiva les ofreciste tu vida.
Te pregunto el resultado que salió de tu tortura,
Sin parecer insensible, llena de curiosidad,
Sí le quiere!, ¡no le quiere!, no me dejes con la duda...
© Mabel.
Publicado en: HISTOREO
Revista Cultural de Libre Pensamiento
http://sites.google.com/site/wwwhistoreo/revista
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