jueves, 26 de enero de 2012

"PRÓXIMA ESTACIÓN: EL OTOÑO"

Llevo tres meses viajando desde que salí de la última estación. Un maravilloso viaje por mi particular tren de la vida. Después de esta andadura, intuyo que falta poco para llegar a mi próximo destino, porque según me voy acercando veo cómo todo cambia, lo hace despacio, como de puntillas, y veo transformarse los colores, los olores, los sonidos, e incluso las formas.
Mi cuerpo lo presiente, me invade una suave nostalgia, a veces emparentada con una cierta tristeza y melancolía, pero me gusta esta sensación, me atrae lo que veo y lo que siento... Ya estoy aquí, he llegado a la próxima estación, he llegado al Otoño.

Vengo del bullicio, y me encuentro con un embelesador silencio que invita al recogimiento, al pensamiento, a la reflexión, a reencontrarse con uno mismo, a deleitarse con todo lo que te rodea, a ver pero mirando, a tocar pero sintiendo, a escuchar pero percibiendo...
Lo primero en que me fijo al bajar, es en una cascada de hojas, que ayudadas por el viento, revolotean por el suelo formando una inigualable combinación de colores que van desde el ocre al amarillo, me divierte escuchar el tintineo que hacen, me recuerdan a niños corriendo, y como, de manera involuntaria, decoran y alfombran el suelo. Ciertos árboles, despojados de su traje, muestran sus ramas sin ninguna timidez ni decoro. Los girasoles ya dejaron de mirar al sol. La uva se nos hizo mayor y con su collar de perlas y vestida de gala espera para ser mimada.

Mientras paseo, observo cómo algunos animales se trasladan a lugares más cálidos, para dentro de unos meses volver, y otros, como las hormigas, se quedan desafiando al tiempo y hacen acopio de alimentos, qué equivocada estaba aquella cigarra...

En pleno camino me sorprende una repentina y fina lluvia, pero no busco refugio, levanto la cabeza hacia el cielo y dejo que moje mi cara, cada gota me da energía, equilibrio, y hace que funcione mejor el motor que llevo dentro.

Esta estación comienza a ser un poco fría, mi cuerpo estaba acostumbrado al estío de donde venía. El sol se pone antes y parece que le estén robando horas al día. El viento cortante y traicionero sustituye a la suave brisa.

Otoño, me fascinas, tienes magia, me cautivas, tienes muchas cosas que mostrarme, nos llevaremos bien, y creo que hasta dentro de tres meses que reanude mi viaje disfrutaré mucho contigo...

© Mabel.

Publicado en: HISTOREO
Revista Cultural de Libre Pensamiento
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